lunes, 23 de febrero de 2009

Mariano Fernández Bermejo, el ministro torero.


Mariano Fernández Bermejo. A fecha de hoy, ex Ministro de Justicia del gobierno Zapatero. Recién dimitido.


El ex Ministro Bermejo quedará en el recuerdo de muchos españoles por su prepotencia y soberbia, pero también por ser quizás uno de los ministros socialistas más intervencionistas contra la independencia de la justicia, siendo digno ejemplo de lo que Alfonso Guerra declaró hace más de veinte años, cuando aseguró con alegría “Montesquieu ha muerto”. Bermejo ha asegurado durante su discurso de despedida del ministerio que él llegó al gabinete con ilusión de trabajar en el proyecto socialista. Su ilusión se tradujo, durante estos dos pasados años de su ministerio, en gastos suntuosos, intervencionismo del poder judicial, con el apoyo de jueces y fiscales que se muestran socialistas antes que objetivos a la hora de hacer funcionar las leyes, fracasada estrategia de negociación con el terrorismo, y prácticas poco éticas como las famosas cacerías, sin la pertinente licencia de armas, en compañía del juez Garzón, coincidiendo con la puesta en marcha de una nueva campaña de acoso contra el Partido Popular, pretendiendo convertir supuestos casos de tráfico de influencias en una trama de financiación ilegal que no llegará a demostrarse.


La chulería del ministro Bermejo y la defensa absurda y a ultranza de otros enriquecidos progres compañeros de partido como Pepe Blanco han quedado desautorizadas por el hecho de la dimisión, que muchos periodistas próximos a Moncloa dan por cese. El fin de la carrera ministerial de este ministro ha sido sonado. Él mismo ha pasado en muy pocos días de ser vitoreado por su grupo parlamentario en el Congreso, al grito de “torero, torero”, a tener que salir precipitadamente del gabinete.


A fecha de hoy, también, mucha gente se pregunta a qué espera el Presidente Rodríguez Zapatero para seguir con la racha y cesar a otros ministros tan nefastos como el propio Bermejo.


Una de sus más espectaculares frases: "Luchamos contra los padres, y ahora lucharemos contra los hijos". Esto, dicho por un hijo de falangista, no deja de ser chocante.

jueves, 29 de enero de 2009

Magdalena Álvarez, la ministra infalible.


Es difícil valorar cual de las dos características más conocidas de la ministra de Fomento es la que domina su personalidad pública; si su propia infalibilidad, inherente a su persona, o su estar chulesco y desafiante. A pesar de que el nivel ministerial general de las dos legislaturas del presidente Zapatero es realmente bajo, la ministra Álvarez resalta a menudo por sus intervenciones parlamentarias y en los medios. No importa la obra que no se haya terminado a tiempo, ni el túnel que se hunda, ni el aeropuerto que se colapse. Ella desconoce la franqueza y la humildad, pero lo soluciona todo con actitud desafiante y chulesca. Y le da buen resultado, porque su presidente la mantiene en el puesto, aunque solo sea para que el pueblo se distraiga a base de cabreos.


sábado, 23 de agosto de 2008

Enric Sopena - Periodista -


Para Enric Sopena el último y único culpable de todos los males que aquejan a España es José María Aznar, con la colaboración habitual de Federico Jiménez Losantos. Bien es cierto que, cuando olvida arremeter contra el expresidente, también dirige sus iras contra cualquier otro político de la derecha. El Sr. Sopena entiende la objetividad periodística como un medio de manipulación y ataque hacia todo lo que esté fuera del Partido Socialista. En los últimos años su especialización en escribir y opinar contra lo que le indica la voz de su amo ha llegado hasta tal punto que su diario digital El Plural parece existir exclusivamente para contraatacar cualquier artículo de Libertad Digital, de El Mundo o de la COPE. Su defensa a ultranza de Zapatero y todo lo que le rodea llega a ser tan patética que hasta dudo que él mismo llegue a creerse todo lo que dice. Tiene tantas frases que le definen, que basta con escucharle unos minutos en el programa de Telecinco en el que colabora, junto a otra progre agradable y dialogante como es María Antonia Iglesias, para hacerse una idea del pensamiento principal que anida en su ideario: el odio. Enric Sopena es también uno de tantos que necesita hablar del dictador Franco, como mínimo, una vez por semana. Pertenece a esa elite periodística que se quedaría sin argumentos si el pueblo español olvidara de una vez al dictador, o bien si recordara que Franco murió en 1975.